Cuida tu salud naturalmente.

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Conde Indiano

martes, 6 de mayo de 2014

Badajoz Siglos de Historia(Capítulo II).José Manuel Pozo Indiano

A Rocío Biedma, Romero en flor
Badajoz Siglos de Historia

Recuerdos… sensaciones en cajitas de
madera… jardín de irrepetibles encantos,
¡ay! que otoño aquel.








Vuelve el otoño y nos hace retroceder
en el tiempo para vivir la recreación de la
Almossassa de Batalyaws, diferentes escenarios
de aquella batalla entre los Omeyas
(símbolo de lujo y poder) por un lado y
por el otro de los Bami Marwan (rebeldes
austeros y con ansias de libertad), aromas
arábigos ambientan la alcazaba, los alrededores
se engalanan con motivos árabes...
Almossassa Batalyaws (que viene a
ser fundación de Badajoz). El personaje
principal es Marwan, fundador de la ciudad
islámica tras aquella lucha entre dos
bandos de la misma sangre que defendían
una forma de vida distinta.




Una ciudad desnuda por los fríos del otoño postrero.  Un
sol que ya no era el de la infancia, porque los perdedores que
habían nacido aquí ya se habían ido, y porque los vencedores
no poseían recuerdo alguno de la ciudad que los había
deslumbrado. Un sol tibio y sin memoria. Una claridad sin
fechas. Todo era viejo para los derrotados y todo era nuevo
para los conquistadores de esta dama que cuenta los días por
siglos. Una ciudad vieja donde se dormía el tiempo, donde
nada sucedía, porque todo había sucedido ya...
En estos días del otoño, cuando las noches se hacen más
largas, húmedas e inquietantes...

La muy cercana plaza de San José nos muestra ese halo
de misterio de las antiguas casas mudéjares, con cruces cristianas,
columnas procedentes de la alcazaba, ventanas y aljibes
originales.


 
 Se une a la Plaza Alta a través del Arco del
Peso.




Y ya puestos, hay que ir a la ermita de Pajaritos, remodelada
en el siglo XVI; debe su nombre a la Virgen del Pajarito,
talla en piedra de la época medieval. Dice una
tradicional leyenda que aquí tuvo lugar un encuentro entre
Felipe II y “El Divino” Luis de Morales. Hoy la Virgen de los
Pajaritos está en la iglesia de Santa María la Real (antiguo
convento de los agustinos), iglesia que también da cobijo a
Nuestra Señora de las Lágrimas (siglo XVII), donde quedaremos
extasiados.



En la referida parroquia tuvo lugar el triduo
de Nuestra Señora de la Soledad (patrona de la ciudad),
para luego ser coronada en la Catedral, en junio del año 2013.
Pero veréis; antes de que sucediera esto, en el traslado,
tuve la dicha de gozar en primera línea en el Real Monasterio
de Santa Ana, ante el austero alboroto de las reverendas,
bajo un azul de convento.

 El sol en todo lo alto, la sonrisa del
limonero, siempre el limonero de la niñez que busca el azahar
que todo lo convierte en primavera. Soledad de patio
conventual, donde huele a almendra, donde la luna se compacta
en el azúcar frío de la noche, donde el
aire es el celofán que envuelve el aroma más
dulce que puede imaginar el mismo Dios.
Soledad de ladrillos que brillan por obra y
gracia de la aljofifa, de muros enjalbegados
de silencios eternos que nos llevan a la Sala
de Profundis, donde duerme el espíritu de
la ciudad, donde el tiempo es el reloj de sol
que traza en sus muros y en sus arcadas las
diagonales efímeras de la luz, donde madura
la verdimiel del limonero, donde se
quedó a vivir la belleza para siempre. Patios
que en el convento son el claustro de la libertad.
No se puede olvidar la fortificación de
Vauvan, con sus ocho baluartes para defender
a la ciudad tras la independencia de
Portugal; ni se debe omitir el herreriano



Puente de Palmas; y mucho menos la
Puerta de Palmas (en otros tiempos prisión
real y puerta principal de la ciudad), monumento
tan representativo como la Torre de Espantaperros...




¿Y nada más?, no, y más cosas, ahora se para el tiempo
con cantes que arañan estrellas, ciudad flamenca, tantas
veces la he paseado que la veo hasta en sueños, ese detalle
que el espectador observa con vivacidad, mientras la luna
grande ilumina aquel jazmín que pregonaba olores en la antigua
casona. Es algo así como el paso de lo extraordinario a
lo sublime, momentos que guardan la memoria emocional,
instantes que hay que mimar como quien mima un hilo de
agua en el desierto.
El otoño sigue y deja su huella en cada paso, sin ruido
caen las hojas amarillas en ese relevo de guardia de los colores.
Retrocedemos en el tiempo.

En tanto volvemos a tomar el pulso de la historia para
evocar el ataque demoledor sufrido por la ciudad del 12 al 16
de octubre de 1705, por el ejército angloportugués; cuentan
que más de diez mil balas de cañón, más de seiscientas bombas
y granadas reales de mortero... lo que causó la destrucción
de muchas viviendas, daños a la Catedral, iglesias,
conventos, etc.


 Felipe V otorgó a quienes dirigieron las heroicas
milicias urbanas, grado de militar y eximió a la población
de tributos durante el tiempo que duró la Guerra de
Sucesión.

 
A quien esto escribe le cabe el honor, la dicha, la
satisfacción y el orgullo de ser descendiente por línea directa
de don Juan Yndiano, Teniente de Caballos del Regimiento
de San Saturio, (natural de Madrid y su Regimiento de Soria),
formando parte de aquel ejército de Extremadura compuesto
por 32 batallones y 35 escuadrones, que luchó del lado Borbón
en aquella Sucesión a la Corona. Así lo narra Eduardo
Chao en su Historia de España.
Hundir la mirada en cada detalle histórico...
Jose Manuel Pozo Indiano
Badajoz  Siglos de Historia(Capítulo II)
(Continuará)



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